divendres, 1 de juny del 2012

EL CONSEJO REAL
(Small Council)

Ser Gerold Hightower, Lord Comandante de la Guardia Real.

 Un hombre de rasgos afilados y que consiguió acceder a su cargo a una edad bastante prematura. Conocido en todo Poniente por su implacable sentido del Deber y su inquebrantable lealtad, Ser Gerold sirve con eficacia al rey Aerys II y siempre está cerca de él.
Se dice, que debido a la paranoia de Aerys II con lo que hace a la prohibición de las armas ante su presencia, el Lord Comandante de la Guardia Real entrenó día y noche su capacidad de luchar sin armas y es, sin duda alguna, el mejor protector del que puede disponer el rey ahora mismo.





Gran Maestre Pycelle.

Pycelle tuvo una carrera estelar y a muy temprana edad, como Maestre. Fue enviado como Gran Maestre a Desembarco del Rey con 42 años, cuando Aegon V Targaryen pidió que le enviasen a alguien joven, ya que los tres últimos habían fallecido al poco tiempo. Desempeñó el puesto con Jaehaerys II y actualmente sirve al rey Aerys II.

Pycelle demostró una gran capacidad de adaptación dentro de la Corte, aunque también disponía de todos los requisitos que se pueden exigir a un Maestre, esa misma capacidad de adaptación fue la que le permitió ganarse rápidamente la confianza de los demás miembros del Consejo Real.


Owen Merryweather, Mano del Rey.

Recientemente nombrado Mano del Rey en substitución de Tywin Lannister, que abandonó su cargo tras el nombramiento de su hijo como miembro de la Guardia Real. Poco se sabe de sus capacidades de gobernar.



Ambrose Butterwell, Maestro de la Moneda.

 
Un hombre corpulento y voluminoso que demostró unas capacidades sociales muy superiores a la de la media con la cual, a través de elogios y cumplidos conseguía siempre lo que quería. Demostró, además, una gran capacidad para aprender idiomas que enseguida le permitió viajar a las Ciudades Libres; ahí fue dónde consiguió un préstamo muy sustancioso para su familia. Lord Varys se enteró de tal operación y a no mucho tardar Lord Ambrose recibió la invitación para pasar a formar parte del Consejo Real.
Aunque su habilidad para conseguir los fondos necesarios no era tan espectacular como sería la de su predecesor, Lord Baelish, su gran relación con las Ciudades Libres hizo el resto.








Lord Varys, Maestro de los Susurros.


Varys, el miembro más joven del Consejo Real, empezó su cargo sirviendo al rey actual. Se desconoce como y cuando el eunuco tejió su red de espías y informantes, pero está claro que Lord Varys demostró una gran capacidad para estar informado de todo antes que nadie en todo Poniente. Se dice, incluso, que es tal su información que sabe cosas que sucederán aún y cuando estas no han ocurrido








Paxter Redwyne, Gran Almirante y Maestro de la Flota.


Un hombre del cual se dice que se casó en secreto con una Sirena, está claro que la posición que ocupa le va como anillo al dedo. Leal como el que más, Lord Paxter ama por completo el mar, pasando la mayor parte de sus días patrullando las costas de las Tierras de la Corona, realizando continuos viajes entre Rocadragón y Desembarco del Rey, para tener a la familia Targaryen muy comunicada.



Algunos dicen que Paxter goza del favor del rey, aunque eso no se sabe del todo, sí que es cierto que Aerys permite la ausencia del mismo mientras este navega por sus aguas. De carácter tranquilo y apaciguador los soldados que sirven bajo sus ordenes aseguran que cuando llega el momento de la violencia se transforma completamente y se convierte en un sanguinario corsario, arrasando y aniquilando todo aquél que intente realizar alguna acción ofensiva a su señor.

Ser Adon Langward, Maestro de las Leyes y Justicia del Rey.

El Perro del rey, así es conocido por los bajos fondos. Un hombre que actua más que piensa.
En realidad el trabajo de Ser Adon es el más fácil de todos ya que de por si solo el miedo y el temor que profesa el rey Aerys II cumple con la función que debería hacer Ser Langward.
Aún así, Lagward es el puño de hierro que empuña la espada del rey y esta no hace nada más que representar la voluntad del rey. Adon es un hombre muy alto y muy corpulento, con cara de pocos amigos, que no pregunta antes de descargar su espada sobre cualquiera que sea su objetivo. Se dice de él que el mismo rey lo reclutó de una arena de las Ciudades Libres en la que Ser Adon luchaba por su supervivencia y por poder comer. 
De todos modos eso no se llegó a confirmar.
 Lo que sí es cierto es el dicho de “Cuando al Gran Langward veas llegar, más te vale correr y callar”.

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