FICHAS DE PERSONAJES JUGADORES (III)
-ACTUALIDAD-
(Relato)
ELGRUND TORMENTA
-Abrió los ojos y ya no notaba vida-..
Ni calor, ni tan solo
la luz que siempre había guiado su paso firme hasta sus objetivos. Aquella
noche solamente notaba un frio gélido y una convicción de acero, como la hoja
de su daga, lo poco que le quedaba de su pasado y con la que tantas veces había
despiezado a sus presas abatidas.. como haría aquella noche.
Tras la traición de Flecha Veloz, su camarada, su mentor, el
cúmulo de desaventurados sucesos había ido en aumento en la vida de Elgrund..si
todavía se llamaba así. Muchas veces se había sorprendido recordando aquel
acontecimiento con una glacial calma, sin los nervios, ira, terror y
desasosiego que le acompañaron durante meses en aquella lúgubre celda de
cobertizo, recordando que ya no podía poseer recuerdos, que el destino en el
que se negó a creer muchas veces y la misma suerte se habían empeñado en
arrebatarle, primero empezando por la amistad y la lealtad, después, por el
cariño y la familia; Los Robleastado habían desaparecido con aquél último
encontronazo con la hermandad de la flecha y para él, su casa y su escudo
habían caído en el olvido hacía ya mucho, “miles de lunes ya” como muchas veces
se repitió para mantener la cabeza fría.
Del cobertizo de pescadores el azar le llevó, o más bien sus
captores y la codicia de estos, a un barco tratante de esclavos que se dirigía
a Penthos y sus misteriosas tierras más allá de Poniente. Elgrund poco sabía lo
que le esperaba una vez llegara allí, solo que si no se desprendía del hedor a
mocoso jamás sobreviviría para cumplir el que ahora, era el cometido de su
nueva vida: la venganza, la sórdida justicia que solo conocía el frio metal y
la no menos helada paciencia del que se tomaría dicha venganza. Aquella bodega
y aquel tirano le enseñaron más, pero más le enseño “aquel que nunca tuvo
nombre”, como muchas veces le pudo oir en un burdo idioma de poniente, un
Braavosi curtido que no parecía haber acabado en aquel barco por casualidad y
que, más que un esclavo, parecía un dudoso invitado de travesía. Muchas veces
durante el trayecto y gracias a las habilidades como intérprete del más
sencillo valyrio, tenía el permiso para leer algunas de las cartas del capitán
y traducírselas para su posterior beneficio en los mercados de esclavos, a
cambio le eran concedidas unas horas para vagar por el barco, siendo una de
estas ociosas veces cuando se produjo el encontronazo con el braavosi, el cual
pudo ver en Elgrund un atisbo de ira ciega y, tal vez, un sentimiento de
venganza similar, por lo que le instruyó en un breve plazo de tiempo en un tipo
de lucha y técnica desconocidas hasta el momento por el joven bastardo.
Solo al final del trayecto se produjo el inevitable final
basada en la ira del joven noble contra su captor, el cual perdió un brazo en
un arrebato de furia irreflenable pero sensata que recorrió a Elgrund, a cambio
este recibiría su último encierro y visión de lo que le anclava al pasado y la
sinrazón: su cuervo posado en el mástil mientras el latigo dejaba de restallar
en una mano sin vida.
Ahora Elgrund se encuentra en cualquier lugar al oeste de
Penthos a punto de ser vendido como esclavo, tal vez cortesano aunque
seguramente ese no sea su destino más favorable. Lo que es seguro es que sea
cual fuere el final de este no estaba escrito todavía, y la única manera de hacerlo
sería con palabras de sangre, enormes e imborrables:
Ven – gan –za .

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