Al salir de la Sala del Trono os llevan de nuevo a vuestras dependencias. Durante tres días se os mantiene relativamente aislados del resto de la corte y cualquier petición que pudieráis presentar es rechazada sin explicación.
Os devuelven los cuerpos de vuestros hombres, junto con sus cabezas, en cajas de madera, a modo de ataúd. Decidís quemarlos para evitar que sus cuerpos se pudran y llevaros las cenizas de vuelta al Castillo del Roble.
Durante esos días Manfred dedica horas extras a mantener con buena forma a sus soldados, teniéndolos tan ocupados que el increible golpe moral que podía representar lo que habían vivido quedara apartado momentáneamente a un lado.
En resumen, durante tres días, sois unos "prisioneros" que son tratados como "invitados honorables". De modo que durante esos tres días tenéis tiempo suficiente para decidir vuestro próximo movimiento y intentar tener en cuenta todas las posibilidades, pero sabéis, que en el fondo, tratándose de Aerys Targaryen, nunca se sabe.
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