dimecres, 16 de maig del 2012

SESIÓN 2 (11/05/2012)

TORNEO REAL DE HARRENHAL.
El campamento Robleastado estaba revuelto aún por los hechos recientes acometidos por su pupilo, el joven Chroso Blackstorm. Lord Gowen no cabia en sí de la ira.
Finalmente se decidió a demostrar la valía de su casa en las Justas de Caballería y haría olvidar a todo Poniente la mancha oscura que Chroso les había causado.

A nivel político, muchas fueron las casas que se acercaron al pabellón Robleastado en señal de apoyo al Lord y ratificando que muchos negocios que se mantenían entre ellos seguirían estando en pié. La conversa más destacable fue la de la Casa Rowan, vasallo de los Tyrell, que invitaron al heredero, Denar Robleastado, a sus tierras para visitarlas.

Por otro lado, Alyn pidió al Maestre Orsick, o, más bien se le insinuó, que a cambio de su protección y ocultara durante lo que quedaba del torneo ella le proporcionaría ciertos “favores”. Él accedió.

Las Justas empezaron con la ceremonia de obertura que consistió en la entrega oficial de la capa blanca, correspondiente a todo miembro de la Guardia Real; el Rey, de inmediato lo mandó a su misión: regresar de inmediato a Desembarco del Rey y proteger y servir a su esposa y hermana.
Y el torneo, comenzó por fin.

Lejos de ahí, mientras los primeros caballeros entraban en liza, Alyn decidió substraer pertenencias del maestre de su tienda. La joven moza de cuadras salió de la tienda y entró en la siguiente, a ver si había algo más que se pudiera aprovechar. Sorprendió a un soldado que se estaba vistiendo y a una mujer que reposaba desnuda en la cama; él la apresó y fue encerrada en la prisión del torneo, como medida preventiva.

En las justas, la Casa Robleastado tuvo una muy notable actuación, tanto Lord Gowen como Denar, que fueron avanzando posiciones y pasando de eliminatoria en eliminatoria. El hecho más destacable fue la aparición de un caballero vestido con una armadura bruñida en metal verdoso con un tabardo en el que se representaba a un árbol sonriente. Nadie sabia quién era, pero el misterioso caballero también consiguió pasar de combate en combate.
Finalmente, solo quedaron seis participantes: Lord Gowen Robleastado, su hijo Denar, Lord Arben Blackstorm, el príncipe Rhaegar Targaryen, quién ya había clasificado y el caballero del árbol sonriente.
El primer enfrentamiento se resolvió entre Lord Arben Blackstorm y Denar Robleastado; tras una serie de rondas muy igualadas en las que ambos rivales demostraron estar muy a la altura uno del otro, el último lanzazo que debía marcar el desempate derribó a Denar Robleastado de su caballo; en su lugar de honor Elgrund Tormenta apretó con fuerza los reposabrazos de su silla de madera.
Tras un breve intercambio de palabras, Lord Arben Blackstorm salió triunfante del campo de competición.
En el siguiente enfrentamiento Lord Gowen debería enfrentarse al misterioso caballero. Tras cinco minutos de espera el rival no apareció. El Rey, furioso por ese acto mandó su búsqueda por todo el campamento, propinando un puntapié al paje vocal del evento.
Osrick aprovechó el momento para dirigirse a la prisión dónde se encontraba Alyn. La conversa que mantuvieron ahí quedo sólo entre ellos dos.

La búsqueda no tuvo éxito y se declaró automáticamente vencedor a Lord Gowen.
Por su parte, Rhaegar Targaryen se enfrentó a Lord Arben Blackstorm y demostrando su gran habilidad marcial el joven príncipe despachó a su rival sin problemas.
Ya había dos finalistas.

Tras unos minutos de descanso en los que se permitió visitar a los finalistas, la Casa Robleastado mantuvo un momento emotivo en que Lord Gowen prometió que volveria con la victoria bajo el brazo. Sin embargo, sólo uno sabía la verdad: Gowen tenía una lesión permanente en el hombro que sujetaba la lanza y tras forzarlo demasiado estaba muy cerca de una dislocación de hombro; eso pensó el Maestre Osrick quién no dijo nada. Por respeto.
Respeto hacia su amigo quién estaba obstinado en devolver la gloria a su casa y enmendar el error de Chroso; se abrazó a él y le deseó coraje y fuerza. Y así empezó el último combate de todos.

No hay palabras para describir el frenético combate dónde cada rival dio lo más que pudo de si, el incesante intercambio de lanzazos, la espuma brotando de las exhaustos caballos, la arena revuelta y esparcida a su alrededor por el galope de las bestias
Tras el impacto de varias lanzas el uno contra el escudo del otro se llegó a la última lanzada dónde ambos perdieron el equilibrio sobre sus monturas. El lugar quedó en silencio y, lo que parecía ser a cámara lenta, se tradució en realidad en que Rhaegar, apunto de caer por el lateral de su montura consiguió agarrarse a la crin de esta y recuperar la postura.
Gowen, en cambio, medio inconsciente por el dolor causado por el dislocamiento de su hombro ya maltrecho no pudo apenas hacer esfuerzo para levantarse y cayó sobre la arena de un fuerte batacazo.
La locura inundó de golpe el lugar y, como una marea humana, la gente saltó a la arena en dirección a uno de los dos oponentes.
Los cercanos a Lord Gowen temiéndose lo peor avanzaron a codazos y empujones hasta llegar al cuerpo del Lord caído. Que aún respiraba.
Denar, dando órdenes a diestro y siniestro consiguió calmar a sus hombres que subieron a su padre a una camilla improvisada de madera. Se encaminaron a toda prisa hacia la tienda del Maestre para aplicar los ungüentos necesarios. Pero no consiguieron llegar.
Justo estaba Alyn viendo horrorizada como una pequeña comitiva de la Casa Robleastado estaba pasando por delante de sus barrotes en dirección a su campamento cuando de entre la tiendas salieron doce encapuchados armados con arcos y flechas. Les dispararon sin vacilar.
Los caballeros de la Casa arrojaron sus cuerpos sobre Denar y el Maestre. Elgrund llegó en ese momento, corriendo pudiendo ver como los encapuchados escapaban; sin dudarlo se lanzó a la carrera tras uno de ellos al que, en una recta de tiendas le disparó una flecha rápido como el rayo; el asesino no vió venir el proyectil y cayó tan largo como era con la flecha clavada en su espalda. Murió al instante.

Denar y el Maestre se recuperaron del shock pero para descubrir la cruda verdad: las flechas habían sido envenenadas y Lord Gowen murió entre espasmos.
El caos inundó el campamento de los Robleastado mientras el campamento en general iba levantando el asientamiento y se dirigían a sus hogares. Denar fue nombrado Lord Robleastado y se le entregó el anillo correspondiente. Muchos fueron los señores de las casas vecinas que acudieron ahí en busca de respuestas y, como no, de cotilleos. Elgrund ayudó a empeorar la situación cuando completamente ebrio salió de la tienda dónde estaba limpiando el cadáver de Lord Gowen y acusó a todos los Lores reunidos de ineptos, revelando que Lord Gowen había sido asesinado.
Las palabras malsonantes y los insultos brotaron enseguida.
Lord Denar consiguió mantener la calma tras un discurso de hermandad en que pidió ayuda a los Lores para encontrar a los asesinos de su padre.
Una voz profunda dijo “Sí, lo haremos”, y Lord Robert Baratheon se abrió paso entre los reunidos para dar su condolencia al heredero.

Dias después la comitiva llegó al Castillo del Roble, dónde Lord Gowen fue enterrado con todos los honores y los rituales. Su esposa, Marion, se derrumbó del pesar y el dolor de la pérdida.
En última instancia Lord Robert solicitó mantener una conversa con Denar. Lo que se dijo entre esas paredes quedó entre ellos dos.

Una misiva llegó de Desembarco del Rey: Aerys II ordenaba a la Casa Robleastado a presentarse ante él; de no hacerlo, sería tomado como una declaración de guerra.
Aún no se ha decidido nada al respecto.

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